Cuando viajas con niños pequeños, PortAventura ofrece muchas opciones adaptadas. Lo primero es consultar el mapa del parque antes de llegar. Las zonas de juegos suaves están claramente señalizadas para familias. En PortAventura hay carruseles, trenes lentos y áreas acuáticas poco profundas. Recomendamos empezar por el sector más tranquilo del complejo.
Dentro de PortAventura existen puntos de sombra y bancos cada pocos metros. Puedes llevar tu propia comida o comprar tentempiés en las tiendas del parque. Los espectáculos al aire libre duran unos veinte minutos, ideales para descansar. PortAventura también dispone de alquiler de carritos para los más pequeños. Así ninguna caminata se hace demasiado larga.
Planificar una pausa a mediodía mejora cualquier visita a PortAventura. Los hoteles del complejo permiten volver a la habitación para una siesta. Por la tarde, las colas suelen ser más cortas en las atracciones familiares. Cada día en PortAventura puede ser diferente según el ritmo de los niños. Al final, lo importante es disfrutar sin prisas ni agotamiento.